Artritis Reumatoide

Artritis

La artritis reumatoide es una enfermedad autoinmune destructiva y progresiva que provoca dolor, rigidez, e inflamación y, por lo tanto, limita el movimiento y la función en múltiples articulaciones. El foco primario de inflamación es la membrana sinovial, un tejido que recubre las articulaciones. Las sustancias inflamatorias liberadas por las células del sistema inmunológico provocan la hinchazón de las articulaciones y el daño en los cartílagos y huesos cercanos


La artritis reumatoide afecta habitualmente a las articulaciones de las manos y las muñecas, pero también pueden resultar afectados los codos, los hombros, el cuello, las rodillas, la cadera y los tobillos. La artritis reumatoide puede durar toda la vida.


La causa de la artritis reumatoide no se conoce. Se cree que los linfocitos T, entre otras células, juegan un papel importante en el origen de la artritis reumatoide, produciendo la inflamación de las articulaciones, el dolor y la discapacidad. Cuando los linfocitos T son activados por una señal principal y por la señal de coestimulación, se inicia un proceso que concluye con la liberación de enzimas que atacan y destruyen el hueso y los cartílagos de las articulaciones.
La artritis reumatoide tiene un componente genético que puede ser responsable del 60% de la susceptibilidad de una persona a padecer la enfermedad.


Existen diversos tratamientos para la artritis reumatoide. La pauta debe ser lo más precoz y agresiva posible, y los métodos actuales se dirigen a aliviar el dolor, la reducción de la inflamación, la detención o disminución del daño en las articulaciones y la mejoría de la capacidad física y el bienestar de los pacientes.

Actualmente se utilizan muchos medicamentos diferentes para tratar la artritis reumatoide. Algunos alivian el dolor y reducen la inflamación, mientras que otros también disminuyen el daño en las articulaciones. Los profesionales sanitarios recurren a menudo a la combinación de diferentes medicamentos para obtener mejores resultados.